02 Ago 2022
Basura Tecnología

La basura digital, de lo que nadie habla en tecnología

El progreso tecnológico ha traído un sinfín de ventajas a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Actualmente ya no somos capaces de desarrollar nuestro día a día sin tener a mano algún tipo de dispositivo que nos facilite la vida. Pero ¿a dónde va a parar toda esa tecnología obsoleta? Es lo que se conoce como basura tecnológica, digital ó virtual.
 
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) en un informe de la Global E-Waste Monitor emitido en el año 2020 concluyó que los residuos electrónicos habían crecido un 21% en los cinco años previos al informe; lo que en cifras absolutas venía a ser unos 53,6 millones de toneladas métricas, ¡suficiente para cubrir completamente el barrio neoyorkino de Manhattan!
 
Desde entonces el problema no ha parado de crecer, el confinamiento ha incrementado el uso de dispositivos digitales, pero estos siguen teniendo las mismas fechas de caducidad, es decir, muchos de ellos se ven limitados por la obsolescencia programada, lo cual, unido a nuestra insaciable necesidad de estar a la última ha provocado que la situación esté muy lejos de ser sostenible debido además, a que menos del 20% de todo lo que abandonamos o tiramos acaba siendo reciclado para que no dañe el medioambiente y pueda volver a aprovecharse.
 
Todos los años producimos suficiente basura electrónica como para inundar Manhattan, toda ella repleta terabytes de información y millones de fotos, documentos y claves. Hay varias razones más que podíamos añadir a esta situación que vivimos actualmente, desde la diversidad de materiales con los que se construyen los dispositivos electrónicos, hasta el poco impacto mediático que se le da al problema, el cual siempre queda relegado a las prioridades secundarias.
 
Otros factores de dicha problemática, como ya hemos mencionado, serían el corto ciclo de vida que tienen los dispositivos y la dificultad de encontrar un servicio de mantenimiento o reparación, recordemos por ejemplo, que fue tan solo a finales del año pasado cuando Apple emitió un comunicado donde por fin aceptaba el derecho a reparar sus productos ofreciendo piezas de recambio originales y un manual de instrucciones para realizar las tareas en nuestros hogares.
 
Como consecuencia de todos estos factores todos los años desechamos miles de millones de ordenadores, teléfonos inteligentes, tablets, smartwatches y otros dispositivos electrónicos, al mismo tiempo que cada persona en su domicilio almacena unos 3 dispositivos obsoletos que ya no usa. Todos ellos, casi siempre ¡repletos de información!
 
Para las personas más conscientes del problema existe otra opción cuando adquieren un nuevo dispositivo y es la de donar de forma desinteresada, el que ya no van a utilizar. Es sin duda una opción muy loable pero que sin ser conscientes, en muchas ocasiones, puede tener consecuencias muy negativas para la privacidad del donante que de buena fe quiere contribuir a la sostenibilidad.
 
En un mundo donde rechazar las famosas cookies al entrar en un portal web o la implantación del nuevo Reglamentos de Protección de Datos está a la orden del día para proteger nuestra privacidad e intimidad, sin embargo, existen otro tipo de situaciones donde por dejadez o por simple desconocimiento ¡facilitamos todo tipo de información de gran relevancia personal y de nuestro círculo cercano!; desde nuestro restaurantes favoritos hasta nuestras afinidades políticas, pasando por todo tipo de opiniones sobre cualquier campo y cualquier persona con la que interaccionamos en las redes sociales.
 
No solo la mala fe de algunas empresas, países o delincuentes, con sus temibles tácticas delictivas se entrometen en nuestras vidas, deberíamos ser conscientes que la hiperconectividad diaria a la que estamos sometidos puede volverse en nuestra contra en cualquier momento por nuestro comportamiento despreocupado ante la basura digital!
 
Hay más de una respuesta correcta a la pregunta de si hacemos lo suficiente para conservar en la medida de lo posible nuestra privacidad. Una de ellas es la de controlar la información que “regalamos” a cada app en todo momento, siendo más cautelosos y realizando un repaso de las imágenes y vídeos compartidos de cara a un posterior borrado una vez hayan cumplido su función entre nuestro círculo de allegados.
 
Deberíamos entender que borrar contenido antiguo de nuestras redes sociales no significaría desprenderse de las fotos de esa nueva piscina que hemos instalado en el jardín o el viaje a la boda de nuestro amigo en Galicia, ya que se podrían almacenar en una memoria física de fácil acceso sin necesidad de mantenerlo en Internet. Otra de las opciones sería disponer de aplicaciones que nos ayuden a dicho borrado cada cierto tiempo, activando las alertas que consideráramos en este sentido. Y por último, hacer uso de herramientas de borrado total y seguro antes de entregar dichos aparatos en una tienda a no se sabe quién al comprar uno nuevo. Es muy importante borrar a fondo toda nuestra información del interior de un dispositivo antes de donarlo, tirarlo o incluso guardarlo en un cajón. 
 
De la misma forma, a nivel profesional extenderíamos la misma recomendación. La migración al teletrabajo de muchos empleos, más aún desde el COVID, habría conllevado que muchas personas intercalen su vida laboral y personal en un mismo aparato electrónico, con lo que el riesgo se multiplica por dos. Aspectos como la sincronización entre dispositivos, que una misma persona pueda acceder a herramientas como el correo electrónico o las diferentes cuentas de RRSS que usa en su navegador, acentúan este tipo de riesgos.
 
Por tanto, resulta imprescindible ser conscientes que estamos generando no solo un problema de sostenibilidad inmenso con toda esa basura digital si no también una base de datos de información comprometida de dimensiones incalculables.

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[Este contenido procede de Gestores de residuos]

01 Jul 2022

Las claves para medir el impacto financiero de la sostenibilidad

Si algunas compañías ya habían emprendido la senda de la sostenibilidad antes de la pandemia, el empuje tanto de la regulación como de los clientes e inversores ha puesto de relieve que es la única vía posible en clave de futuro. Las normativas son cada vez más exigentes, los inversores apuestan por proyectos sostenibles y los consumidores demandan un propósito en las marcas que consumen. En este escenario, los criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) definen una hoja de ruta en la que el compromiso de las organizaciones se intensifica.
 
No obstante, para que la sostenibilidad se convierta en una realidad transformadora para el negocio, es necesario medir su impacto. Aquellas empresas que utilizan la tecnología y la analítica del dato para ello tienen una ventaja competitiva a la hora de aprovechar estas oportunidades de crecimiento. Así se indicó en el encuentro CFOrum: Cómo medir el valor de la sostenibilidad, que organizó EXPANSIÓN con el patrocinio de Accenture. «La sostenibilidad es un imperativo de negocio en todos los ámbitos, no sólo debido al cumplimiento normativo sino por el impacto que tiene en los resultados financieros de las compañías», aseguró Sandra Moreno, managing director de CFO y Enterprise Value de Accenture.
 
El 78% de los directores financieros de todo el mundo confirma que ha llevado a cabo un análisis detallado sobre los riesgos financieros y las posibles oportunidades de negocio que puede crear la sostenibilidad, según un estudio llevado a cabo por Accenture. La tendencia es manifiesta: seis de cada diez empresas afirman que ya han revisado su propósito o van a hacerlo en el próximo año y medio. El informe subraya que, entre 2013 y 2020, aquellas organizaciones que apostaron de forma decidida por los criterios ESG generaron una rentabilidad para sus accionistas 2,6 veces mayor que las demás.
 
Como destacó Sandra Moreno, «a menudo hay una brecha entre los objetivos y la ejecución real, que sólo puede solventarse si existe una cultura de sostenibilidad que impregne a toda la compañía». La representante de Accenture añadió que las empresas cuyo propósito ha calado en el seno de la organización son capaces de desarrollar también una narrativa más consistente y coherente hacia el exterior.
 
Ángel Reglero, director financiero de BBVA en España, comentó que «la sostenibilidad es una clara oportunidad de generación de valor y, aunque la transición energética requiera un esfuerzo, resulta rentable tanto para las compañías como para los clientes». La necesidad de que las empresas aborden esta transformación exige la movilización de mucho dinero en los próximos años: entre 20.000 y 25.000 millones de euros cada año en España, según los cálculos de la entidad. Además de la dimensión del cumplimiento normativo y los compromisos de cada compañía, Reglero hizo hincapié en que «la sostenibilidad como palanca para la generación de negocio plantea retos, pero también una gran oportunidad».
 
El próximo mes de julio se cumplirá un año de la aprobación de la taxonomía europea, que trata de definir qué inversiones son realmente verdes y plantea nuevos requerimientos de reporte para las empresas. «Lo más importante es que hagamos lo correcto y que la visión de la sostenibilidad se alinee con nuestro propósito, no simplemente cumplir con la normativa a la hora de medir o transformar la información en datos», consideró José Luis Jiménez, director general de inversiones de Mapfre, que lamentó que el apartado medioambiental acapare los focos mientras los aspectos sociales quedan en segundo plano. Asimismo, agregó que los informes de sostenibilidad no deben limitarse a las grandes compañías cotizadas, sino «extenderse también hacia las pymes».
 
En la misma línea, «las grandes empresas tenemos una responsabilidad muy importante para acompañar a las pequeñas y medianas compañías en su camino hacia la sostenibilidad», resaltó Jesús de Miguel, director financiero de Airbus España. Así, sugirió que los criterios de sostenibilidad deben estar presentes en las decisiones que impactan sobre la cadena de suministro, junto con políticas de acompañamiento para ayudar a las pymes en este proceso. En caso contrario, estas empresas podrían perder buena parte de su competitividad.
 
Por otra parte, Jesús de Miguel planteó que los principios ESG están cambiando el paradigma en las áreas financieras. «Antes los proyectos se analizaban según parámetros puramente financieros, pero los criterios ESG están transformando la variable tiempo en los procesos de decisión: las iniciativas que resultan más rentables en términos de sostenibilidad no suelen ser aquellas que ofrecen un retorno más rápido».
 
Con el objetivo de consolidar la visión de puertas hacia dentro en la organización, «la clave es generar confianza, formar una buena base con nuestros equipos y tener convicción en un enfoque transversal donde la sostenibilidad se encuentra en el centro de nuestra estrategia», aseveró Carmen de Pablo, directora financiera de Cepsa, que recalcó que la información financiera y no financiera son dos caras la misma moneda. Para ella, «la tecnología y la digitalización deben ser grandes aliados de la sostenibilidad, ayudándonos a gestionar datos que ahora son complejos por la necesidad de acudir a la fuente y asegurar la trazabilidad del dato», ha concluido.

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[Este contenido procede de Gestores de residuos]

12 May 2022

Monzón se promociona como referente logístico en Aragón

La situación logística ante la crisis mundial y las oportunidades que tiene Aragón y más concretamente Monzón en este sector empresarial fueron los temas abordados en el desayuno coloquio organizado por AMEPHU y CEOS–CEPYME Cinca Medio, celebrado esta mañana en el Hotel Mas–Monzón con la presencia de un centenar de asistentes, entre los cuales se encontraban las empresas más significativas del Somontano, Cinca Medio, La Litera, Bajo Cinca y Sobrarbe.

En la jornada, inaugurada por Ángel Mas y Carmen Fernández, presidentes de las asociaciones empresariales organizadoras, contó con la presencia de Eduardo Corella, presidente del Clúster Logístico de Aragón, Ángel Gil, gerente del Clúster y vicepresidente del Centro Español de Logística, Carmen Torres, de Tatoma, Adina Alexandru, de Defender, Pedro Semitiel, de Novapet (Grupo SAMCA) y Jesús Ríos de Sacoverde. Condujo el acto la directora del Diario del Alto Aragón, Elena Puértolas, que fue cerrado por el acalde de Monzón, Isaac Claver.

El presidente del Clúster Logístico de Aragón (ALIA) y director de Operinter, Eduardo Corrella, planteó un escenario de oscuros y claros en este ámbito. Oscuros porque la crisis de la pandemia, con el cierre del principal puerto del mundo, en Sanghai, y ahora de la guerra de Ucrania ha generado que la dependencia del tráfico marítimo (más del 85% de las mercancías del Mundo viajan por mar) haya derivado en el aumento de los costes de los precios del transporte (de 2.000 a 15.000 dólares), de la energía, el alargamiento de los plazos que pasan de 45 a 110 días o la falta de materias primas con un consiguiente encarecimiento de las mismas. Todos estos gastos se derivan al consumidor, generando un aumento de dos dígitos del IPC y un retraimiento del consumo. «Esto es ingobernable en cadenas de suministros. Al estar en casa participamos más de las compras on line y nos damos cuenta del papel tan importante del transportista que se convierte en esencial. Pero la media de edad de los transportistas en España es de 58 años y no hay relevo generacional», ha señalado Corella.

Y claros por la posición geoestratégica de Zaragoza a 300 kms, de las demás capitales españolas donde se concentra el 70% del PIB Nacional y por contar con el primer aeropuerto carguero de España “con un potencial impresionante” y con un nudo ferroviario interesante que conecta con Almería, el eje cantábrico – mediterráneo “y por qué no soñar con una travesía central por el Pirineo”. Y en el caso de Monzón por contar con la TIM del grupo SAMCA, primer puerto seco de España que posibilita el transporte de los tres tipos de mercancías: secos, refrigerados y graneles.

En ese sentido, el presidente del Clúster Logístico aragonés ha recordado el compromiso del Gobierno ante Bruselas para emitir menos C02 a la atmósfera de derivar antes del 2030 el 30% del transporte carretero por el ferrocarril y el 50% antes del 2050. “Aragón tiene mucho que decir en logística y en Monzón tenemos una oportunidad muy buena en Monzón porque el transporte ferroviario ya funciona muy bien”, ha señalado.

Por su parte, el gerente de ALIA y vicepresidente del Centro Nacional de Logística, Ángel Gil, subrayó el potencial logístico de Aragón que crea 26.000 puestos de empleo y a corto plazo hay previsión de crear 10.000 puestos directos. Una parte de ellos, gracias a la puesta en marcha de la intermodal de Tamarite de Litera que gestionará también el grupo SAMCA.

Si bien, a este respecto los representantes de las empresas mediocinqueñas que participaron en el coloquio mostraron su preocupación por la falta de personal cualificadoprincipal lastre para una provincia con la tasa más baja de paro de España pero también con una baja densidad demográfica, como ha recordado Carmen Torres, responsable de recursos humanos de Tatoma, una de las principales empresas de Monzón con 240 empleados, como lo demuestra las dificultades que esta firma tiene para encontrar soldadores, torneros fresadores o caldereros, al que habría que sumar el colectivo de transportistas. “Estos profesionales llegan a su edad de jubilación y no hay relevo generacional. Hay escasez de alumnos que quieren dedicarse a la formación profesional”, ha indicado Torres que ha pedido a las autoridades educativas “que la formación profesional se adapte a la situación laboral de nuestras empresas”, una reivindicación ya expresada en este mismo espacio recientemente por parte de las asociaciones empresariales del Cinca Medio, Somontano y La Litera a la consejera de Economía y al de Educación del Gobierno de Aragón.

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[Este contenido procede de Heraldo.es

19 Abr 2022
Ley de residuos

Aprobada la Ley de residuos y suelos contaminados para la economía circular

El Pleno del Congreso ha votado hoy las enmiendas del Senado incorporadas al proyecto de ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular. El texto definitivo incluye de esta forma parte de las enmiendas introducidas por la Cámara Alta y concluye así su tramitación parlamentaria, quedando lista para su entrada en vigor.
 
A través de esta iniciativa se incorporan a nuestro ordenamiento jurídico la Directiva (UE) 2018/851, así como las principales obligaciones derivadas de la Directiva (UE) 2019/904 relativa a la reducción del impacto de determinados productos de plástico en el medio ambiente, conocida como la Directiva sobre plásticos de un solo uso.
 
Además, el texto actualiza ciertos aspectos de la Ley de residuos y suelos contaminados del año 2011, como la delimitación de la responsabilidad del productor del residuo, la aplicación de los conceptos de subproducto y fin de la condición de residuo, la actualización del régimen sancionador o el refuerzo de la recogida separada.
 
Entre los objetivos de la norma, tal y como indica en su articulado, se encuentra «la prevención y la reducción de la generación de residuos y de los impactos adversos de su generación y gestión, la reducción del impacto global del uso de los recursos», así como «prevenir y reducir el impacto de determinados productos de plástico en la salud humana y en el medio ambiente».
 

Restricciones a los plásticos de un solo uso

El texto establece medidas para la reducción del consumo de los plásticos de un solo uso, que deberá ser en 2026 del 50 % en peso, con respecto a 2022; y en 2030, del 70 % en peso, con respecto a 2022. Están sujetos a esta reducción los vasos para bebidas, incluidos sus tapas y tapones, y los recipientes para alimentos.
Para cumplir con estos objetivos, la ley establece que «todos los agentes implicados en la comercialización fomentarán el uso de alternativas reutilizables o de otro material no plástico». Además, a partir del 1 de enero de 2023, se deberá cobrar un precio por cada uno de los productos de plástico, siendo diferenciados en el ticket de venta.
 
Esta norma también introduce un impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, un tributo de naturaleza indirecta. Estarán sujetas a este gravamen la fabricación, la importación o la adquisición intracomunitaria de estos productos, salvo en el caso de medicamentos, productos sanitarios, alimentos para usos médicos especiales o preparados para lactantes de uso hospitalario. La base imponible del impuesto estará constituida por la cantidad de plástico no reciclado presente en el envase, que se gravará con 0,45 euros por kilogramo.
 
Asimismo, la ley también prohíbe la introducción en el mercado de productos de plástico como bastoncillos de algodón, pajitas (con ciertas excepciones), cubiertos, platos, agitadores de bebidas, palitos destinados a sujetar globos, recipientes para alimentos y bebidas de poliestireno expandido, todos los productos de plástico oxodegradable y las microesferas de plástico de menos de 5 mm.
 
Como complemento a la normativa europea, esta ley también determina que, en relación con ciertos productos de plástico no compostable, como bandejas, artículos monodosis, anillas de plástico y palitos de plástico usados por el sector alimentario, los agentes comercializadores deberán impulsar su sustitución por alternativas reutilizables y otros materiales tales como plástico compostable, madera, papel o cartón.
 

Prevención en la generación de residuos

Esta iniciativa marca también un calendario de prevención de residuos, según el cual se deberá reducir el peso de los residuos producidos en un 13 % para 2025 y en un 15 % para 2030, respecto a los generados en 2010. Para ello, el texto encomienda a las autoridades competentes la adopción de medidas para prevenir la generación de residuos como, entre otras, el fomento de productos que sean eficientes, duraderos y reparables o el fomento de la reutilización de los productos y componentes de producto.
 
En este sentido, el texto introduce también un impuesto sobre el depósito de residuos en vertederos, la incineración y la coincineración de residuos. Este tributo, de carácter indirecto, recaería «sobre la entrega de residuos en vertederos, instalaciones de incineración o de coincineración para su eliminación o valorización energética».
 

Recogida separada de residuos y reciclaje

Esta ley también prevé la implantación de nuevas recogidas separadas de residuos para biorresiduos domésticos, antes del 30 de junio de 2022 para las entidades locales con más de 5.000 habitantes, y antes del 31 de diciembre de 2023 para el resto de municipios. Asimismo, establece la recogida de residuos textiles, de aceites de cocina usados, de residuos domésticos peligrosos y de residuos voluminosos antes del 31 de diciembre de 2024.
 
El texto también regula la eliminación de los residuos, que deberá llevarse a cabo de manera segura, y en el caso del depósito en vertedero, tras haber sido sometidos a un tratamiento previo. Además, prohíbe la destrucción de «excedentes no vendidos de productos no perecederos tales como textiles, juguetes, aparatos eléctricos, entre otros, salvo que dichos productos deban destruirse conforme a otra normativa.
 

Suelos contaminados y agua no envasada

En relación con la regulación de los suelos contaminados, esta ley mantiene el régimen jurídico anterior en cuanto a las actividades potencialmente contaminantes de los suelos. Sin embargo, la norma introduce el Inventario Estatal de Descontaminaciones Voluntarias de Suelos Contaminados, que «será alimentado por los registros de las comunidades autónomas sobre recuperaciones y descontaminaciones voluntarias».
 
Por otra parte, el texto establece que para «reducir el consumo de envases de un solo uso», las administraciones públicas «fomentarán el consumo de agua potable en sus dependencias y espacios públicos mediante el uso de fuentes». Asimismo, determina que en «los establecimientos del sector de la hostelería y restauración» siempre se deberá ofrecer a los consumidores «la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita».
 
Tras la aceptación por el Pleno del Congreso de las enmiendas remitidas por la Cámara Alta, de acuerdo con la disposición final decimotercera del texto, la Ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, salvo el Título VII de la Ley, que entrará en vigor el 1 de enero de 2023.

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[Este contenido procede de Gestores de residuos]

17 Mar 2022

Nueva Ley de Residuos: Para empresas productoras y gestoras de residuos

Tras más de dos años de tramitación todo parece indicar que la futura Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular verá la luz las próximas semanas. Con esta nueva Ley, que supone el mayor cambio de legislación de residuos de los últimos años, la normativa de residuos española se adaptará a los objetivos comunitarios y permitirá avanzar hacia un modelo económico circular.

La futura Ley es tremendamente exhaustiva, abarcando múltiples facetas alrededor del vector residuo. No obstante, en este artículo hemos querido centrarnos en los aspectos que afectan a las empresas productoras y gestoras de residuos industriales, peligrosos y no peligrosos.

1- Adiós a la Ley 22/2011 y al RD 833/1988: ambas normas quedan derogadas. Mención especial al RD 833/1988, “padre” de la trazabilidad del residuo, del que aún quedaban artículos en vigor.

2- Refuerzo de la responsabilidad extendida del productor: el productor de los residuos es responsable de ellos hasta su tratamiento final. Los movimientos de residuos entre instalaciones de tratamiento intermedio (operaciones de valorización R12 y R13 y las de  eliminación D8, D9, D13, D14 y D15) deberán acreditarse a través de los documentos de identificación del traslado y, si aplica, una certificación de la planta de tratamiento.

3- Tiempos de almacenamiento de los residuos: en el caso de los residuos no peligrosos, 2 años si se destinan a valorización y 1 año si se destinan a eliminación. Los residuos peligrosos no podrán almacenarse más de 6 meses independientemente del tratamiento. Estos tiempos de almacenamiento se mantienen como en la actualidad.

4- El productor de residuos tendrá que presentar una memoria anual: una novedad importante que afecta a los productores de residuos peligrosos inscritos en los registros de las Comunidades Autónomas y a los productores de residuos no peligrosos de más de 10 toneladas anuales. Esta obligación, que ya figuraba en alguna normativa autonómica como es el caso de Andalucía o Cataluña, se extiende a todo el territorio del Estado.

5- Clasificación de residuos de construcción y demolición (RCD) en obraA partir del 1 de julio de 2022, los RCD no peligrosos deberán ser clasificados en, al menos, las siguientes fracciones: madera, fracciones de minerales (hormigón, ladrillos, azulejos, cerámica y piedra), metales, vidrio, plástico y yeso. También se clasificarán de forma separada los elementos que puedan ser reutilizados como es el caso de las tejas o los sanitarios.

6- Los negociantes deberán justificar los beneficios de la compra-venta de residuos: los negociantes deberán acreditar documentalmente el valor positivo de los residuos peligrosos y no peligrosos y, además, deberán asegurarse de que se lleva a cabo una operación completa y adecuada de tratamiento de los residuos que adquieran. Esta operación debe informarse al productor inicial de los residuos por medio de un documento de identificación del traslado. De esta forma, no entrarían dentro de este rol actividades de gestión intermedias para llevar a cabo el tratamiento del residuo.

7- Sistema electrónico de información de Residuos (eSIR): eSIR será la piedra angular de la información de residuos a nivel estatal. Aparte del registro de producción y gestión de residuos y el repositorio de traslados, ser prevee que dentro de eSIR se vayan desarrollando nuevos componentes relacionados con traslados transfronterizos de residuos, lodos, subproductos, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos o suelos contaminados.

8- Impuestos al vertido e incineraciónse graba  el depósito de residuos en vertederos, la incineración y la coincineración. El cálculo de la tasa aplicada variará según el peso de los residuos entregados y el tipo de instalación de tratamiento. Estos impuestos estatales serán aplicables en todo el territorio nacional y gestionados por las Comunidades Autónomas, algunas de ellas, de hecho, ya tenían sus propios impuestos.

9- Contaminar será el doble de carose refuerza el régimen sancionador, con multas que doblan en algunos casos a las que figuraban en la Ley 22/2011, incluido el cese de actividad. Se convierten en graves o muy graves algunas infracciones consideradas leves con anterioridad.

10- Operaciones de tratamiento detalladas: las tablas D (eliminación) y R (valorización) se desglosan para hacer más comprensible la actividad que se va a llevar a cabo realmente con el residuo.

Bajo nuestro punto de vista en cuanto a las empresas, profesionales y entidades que intervienen en el cadena de valor del residuo (productores, transportistas, gestores, agentes y negociantes), la futura ley supone un importante avance en la implementación efectiva de la jerarquía de tratamiento del residuo lo que estimulará la puesta en marcha de cadenas circulares de residuos y recursos. La Ley refuerza el control por parte de los productores del residuo (responsabilidad hasta el tratamiento final, obligaciones de información como la memoria anual) y el concepto de quien contamina paga. Aguardamos en pocas semanas contar con el texto definitivo publicado en el BOE.

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[Este contenido procede de Gestores de residuos]
28 Feb 2022
Medioambiente

Las empresas aceleraron la implementación de medidas medioambientales y sociales en 2021

El  segundo Informe de impacto anual de la red EcoVadis muestra una rápida aceleración en la implementación de medidas en sostenibilidad en las empresas, tanto en el ámbito medioambiental como social. Así, crece la generación y uso de energías renovables, la implementación de políticas de reutilización y reciclaje, y aumenta el desarrollo de programas de igualdad y diversidad.
“Tanto las empresas como los gobiernos están sometidos a una enorme presión que les exige desglosar sus compromisos generales y detallar sus objetivos tácticos y planes de acción concretos, especialmente en la cadena de valor. Esto acelera la implementación de medidas medioambientales y sociales, algunas de las cuales han duplicado las puntuaciones en nuestras evaluaciones con respecto a 2016”, explica Pierre-François Thaler, cofundador y codirector ejecutivo de EcoVadis. “Aquellas empresas que están diseñando estrategias de compras sostenibles centradas en el rendimiento y el impacto positivo estarán mejor preparadas para pasar de las palabras a la acción y para cumplir con los objetivos medioambientales y sociales globales”.
El Informe de impacto de la red de EcoVadis detalla cómo las empresas pueden fomentar un cambio positivo a través de las compras sostenibles y de sus relaciones comerciales en la cadena de valor. Los datos indican en qué ámbitos las organizaciones están haciendo mayores esfuerzos y destinando más recursos para mejorar su impacto. Respecto a los resultados de 2020, el Informe de 2021 refleja un progreso medioambiental y social destacados.

Progreso medioambiental:

  • Un aumento del 54% en el número de empresas que implementan medidas de reutilización o reciclaje.
  • Un aumento del 30% en el número de empresas que utilizan o producen energía renovable.
  • Un aumento del 26% en el número de empresas que han recibido formación sobre gestión energética.

Progreso social:

  • Un aumento del 72% en el número de empresas que cuentan con programas de igualdad.
  • Un aumento del 47% en el número de empresas que ofrecen formación en diversidad.
  • Un aumento del 83% en el número de empresas que proporcionan equipos de protección personal.
El Informe de impacto de la red EcoVadis también resume las acciones y los resultados clave que proporciona y monitoriza la plataforma EcoVadis Ratings. La aceleración del impacto positivo es resultado no solo del crecimiento cuantitativo dentro de la red EcoVadis, sino también de las nuevas dimensiones introducidas, que aumentan la amplitud y la profundidad de la colaboración y mejoran las prácticas comerciales sostenibles.
Dado que la mejora de las prácticas de sostenibilidad es un indicador clave de la capacidad de generar impacto, EcoVadis ha monitorizado la magnitud de dicho progreso para medir el alcance total en las puntuaciones de su red. Esto ha dado lugar a una nueva métrica, que se obtiene multiplicando el número de empresas que mejoran su puntuación en un mes determinado por el aumento de puntuación promedio de ese mismo período. Así, la magnitud de mejora mensual aumentó de 2657 en diciembre de 2016 a 6381 en diciembre de 2021
El enfoque de EcoVadis es estar donde estén las empresas, sin importar el sector, su tamaño o ubicaciones, e independientemente de su madurez inicial. El objetivo es ayudarlas en su camino hacia la mejora de la sostenibilidad. Mediante una metodología holística, EcoVadis califica el desempeño en sostenibilidad de las empresas con una puntuación del 0 al 100. Esta calificación se centra en 21 criterios de sostenibilidad agrupados en cuatro temas: medio ambiente, derechos humanos y laborales, ética y compras sostenibles; y se basan en los estándares internacionales de sostenibilidad. Con cada ciclo de calificación y de mejora, las empresas generan resiliencia, aumentan la creación de valor y generan un impacto positivo para el planeta y para la sociedad.
[Este contenido procede de Gestores de residuos]
16 Feb 2022
Residuos océano

Botellas, envases y envoltorios de plástico… El mapa de la basura de los oceános

En pocas décadas, nuestro mundo natural ha cambiado profundamente, haciéndose eco de la aceleración sin precedentes de la actividad económica humana. Hemos heredado un sistema económico degenerativo que extrae los recursos de la Tierra para fabricar más y más bienes, que a menudo sólo se utilizan durante un breve periodo de tiempo antes de ser arrojados como basura a los vertederos y ecosistemas acuáticos desbordados. Hasta ahora, este sistema se ha mostrado incapaz de gestionar la creciente cantidad de residuos, y los resultados son, por desgracia, demasiado conocidos: los ecosistemas terrestres y, sobre todo, acuáticos se están ahogando en basura en todo el mundo.
Ocho de los diez tipos de basura más abundantes en el mar están hechos de plástico. Cuatro de ellos son botellas, bolsas, envases y envoltorios de comida de un solo uso. Además, estos cuatro objetos suponen la mitad de toda la basura humana que llega a los océanos, seguidos de restos de metal, cristal y textil.
Estas son algunas de las conclusiones del estudio de Carmen Morales-Caselles, de la Universidad de Cádiz, que ha dibujado el primer mapa de la basura marina a partir de doce millones de muestras de siete ecosistemas marinos, recogidas por investigadores, asociaciones y ciudadanos.
Según esta clasificación, publicada en Nature Sustainability , el 80% de toda esta basura proviene de los continentes, mientras que al menos un 20% tiene su origen en actividades humanas en el mar, como la pesca y los cruceros. Los investigadores han encontrado objetos tan surrealistas en alta mar como lavadoras, viales, residuos militares y globos infantiles de helio.
Los resultados mostraron que los 10 principales elementos de macrolitros (es decir, mayores de 2,5 cm) que contaminan los entornos acuáticos son las bolsas y botellas de plástico, los envases de alimentos y los cubiertos, los envoltorios, las cuerdas, los elementos relacionados con la pesca, las tapas, los envases industriales, las botellas de vidrio y las latas de bebidas. 8 de estos 10 principales residuos son de plástico. En cierto modo, esto era de esperar. Sin embargo, fue impactante descubrir que las bolsas, las botellas, los envases de alimentos y los cubiertos, junto con los envoltorios, representan casi la mitad de los objetos fabricados por el hombre que se encuentran en el océano mundial.
Con toda esta información, Morales-Casielles y su equipo comenzaron a retratar la distribución de los residuos en siete entornos acuáticos diferentes para representar lo que llaman un «mapa del metro» con diferentes líneas de tránsito de colores que varían para cada uno de los objetos y enlazan los ecosistemas acuáticos como estaciones de metro. Dicho mapa se ha convertido en un modelo conceptual de los flujos más probables de los principales elementos de la basura en el océano.
En resumen, los objetos grandes de origen terrestre, como bolsas o envoltorios, tienden a acumularse en los entornos costeros, con menor probabilidad de llegar a mar abierto. Los resultados sugieren que una gran proporción de los desechos que llegan al mar desde tierra tienden a acumularse en los fondos marinos cercanos a la costa: estos ecosistemas actúan como un importante sumidero de basura de gran tamaño. Aprendimos que las zonas costeras actúan como un depósito temporal de pequeños fragmentos de plástico antes de que viajen a mar abierto. De este modo, creemos que las costas representan una oportunidad para interceptar la macrobasura antes de que se descomponga y se libere en el océano global como microplásticos prácticamente inmanejables.
Los próximos pasos del equipo de la UCA son mejorar la comparabilidad de las bases de datos mundiales sobre desechos y movilizar el poder de la ciencia ciudadana para apoyar la investigación y la toma de decisiones sobre desechos marinos. «A pesar de las nuevas políticas dirigidas a ciertos elementos, creemos que las acciones de gestión deben dar prioridad a estos elementos principales de la basura para evitar más impactos en los ecosistemas acuáticos. Pero se necesitan cambios mucho más estructurales», advierten los investigadores.
[Este contenido ha sido reelaborado con información procedente de Gestores de residuos
11 Ene 2022
adiós al plástico en frutas y verduras

Francia: adiós al plástico en frutas y verduras

A partir de este 1 de enero de 2022, los supermercados franceses no pueden vender frutas y verduras embaladas en plástico si pesan menos de 1,5 kilos, de acuerdo con un decreto de la ley contra los desperdicios que el país aprobó en 2021.

Termina así el embalaje con plásticos de tomates, cebollas, nabos, calabacines, pepinos, kiwis, limones y otros alimentos de pequeño tamaño, a menudo vendidos en packs preparados, sobre todo en las grandes superficies. Hace meses, al aprobarse la ley, se estimaba que el 37% de todas las frutas y verduras que se venden en Francia lo hacen con envolturas de plástico.

Hasta 2026, el país permitirá algunas excepciones, como en la venta de frutos rojos, ya que se estropean fácilmente cuando son vendidos al peso.

El decreto prevé sin embargo que los distribuidores puedan seguir usando envoltorios durante al menos seis meses más, hasta que agoten existencias.

Los profesionales de la distribución utilizarán alternativas como el cartón, para los tomates, y redes de celulosa o bolsas de papel, pero han lamentado que no haya habido más concertación entre las partes ya que aún no han encontrado un sustituto al plástico para determinados productos.

La empresa Pomanjou, que produce hasta 40.000 toneladas de manzanas al año en el valle del Loira, introdujo un embalaje 100% de cartón en los últimos tres años. Pero los costos de embalaje se dispararon entre 20% y 30%, según la compañía.

Por su parte, el gran grupo de supermercados Casino afirmó que ahora venderá tomates en envases de cartón y proporcionará a los clientes bolsas de papel o celulosa.

Las empresas de envasado destacan que el decreto los tomó por sorpresa, especialmente la prohibición de los plásticos reciclados.

La situación en España

En nuestro país, el Gobierno aprobó en junio de 2020 la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC), con la que se quiere pasar de una economía lineal a una circular de aquí a 2030, así como el anteproyecto de ley de residuos que prevé hacer obligatoria la recogida separada de nuevos flujos de residuos y que, entre otras medidas, prohíbe los plásticos de un solo uso.

Como novedad introduce un impuesto especial a los envases de plástico no reutilizable que será de carácter indirecto y recaerá sobre la fabricación, importación o adquisición intracomunitaria de envases de plástico no reutilizables que vayan a ser objeto de utilización en el mercado español.

Se trata de un impuesto similar al que se implantará en Reino Unido o Italia y ascenderá a 0,45 euros por kilogramo de envase.

Con ello, el Gobierno aspira a una recaudación cercana a 724 millones de euros, que obtendrá de los vasos de bebidas, incluidos sus tapas y tapones y los recipientes para alimentos, tales como cajas, con o sin tapa, utilizados con el fin de contener alimentos que están destinados al consumo inmediato, in situ o para llevar; normalmente se consumen en el propio recipiente, o están listos para el consumo sin ninguna otra preparación posterior, como cocinar, hervir o calentar, incluidos los recipientes para alimentos utilizados para comida rápida u otros alimentos listos para su consumo inmediato.

 

[Este contenido procede de El Ágora diario del agua  Lee el original aquí]
12 Nov 2021
Envases celulosa berenjena pimiento y tomate

Desarrollan envases con pasta de celulosa a partir de residuos hortofrutícolas. Berenjena, pimiento y tomate

Personal investigador de la Universidad de Córdoba (UCO) extrae pasta de celulosa a partir de restos de berenjena, pimiento y tomate que se puede incorporar en el proceso de fabricación de envases y cartones. Anualmente, los invernaderos retiran una cantidad elevada de residuos hortofrutícolas de tipo leñoso una vez finaliza la temporada de cosecha.
Según ha indicado la institución universitaria en una nota, bajo la idea de aprovecharlos, un equipo de investigación del grupo RNM-940 Bioproducts and Process Engineering (Biopren), del Departamento de Química Inorgánica e Ingeniería Química de la UCO, conformado por los investigadores Alejandro Rodríguez, Rafael Sánchez y Eduardo Espinosa, ha logrado extraer de forma eficaz pasta de celulosa a partir de restos de berenjena, pimiento y tomate que puede ser utilizada en el proceso de fabricación de envases y cartones.
El investigador principal del proyecto, Alejandro Rodríguez, ha expuesto que el germen de este proyecto surge de un interés común que tuvieron algunas empresas almerienses con respecto al aprovechamiento de estos residuos. «La aplicación que nosotros ofrecimos era hacer pasta de celulosa a partir de esos desechos que pudiera ser incorporada en la fabricación de cartones para cajas y/o bandejas, donde ellos embalasen la mercancía y enviasen sus productos», ha añadido. Se trata de un proyecto de transferencia financiado por la Junta de Andalucía dentro del Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación (PAIDI 2020). A nivel de laboratorio han llevado a cabo ensayos para ver si lo que se obtenía era susceptible de ser utilizado en la fabricación de cartones.
«Lo que este proyecto nos facilitó, al ser de transferencia, es que tenía un componente de prueba de concepto, por lo que permitió la contratación de una empresa que se dedica a hacer envases por termo formado a escala piloto, ‘Packbenefit’, para ver qué podíamos obtener de esa pasta de celulosa y si era viable», ha explicado Rodríguez. Tras varias pruebas, el resultado ha sido satisfactorio, obteniendo un rendimiento del proceso en torno al 60%. Posteriormente, se han logrado crear bandejas con un 20, 40 y 60 por ciento pasta mecánica de hortícolas más un 80, 60 y 40% de pasta mecánica de pino, respectivamente.
Un ejemplo sería el molde de la bandeja modelo ‘Quetzal’, cuadrada de 180 milímetros de ancho y 36 mm de alto, con un volumen de 665 mililitros capacidad. Dichas bandejas, al ser de origen vegetal ya que están basadas en celulosa, se presenta como una solución integral en el sector del ‘packaging’ sostenible para alimentos. Además, las bandejas desarrolladas se caracterizan por ser horneables, microondables, congelables y cien por cien compostables. Gracias a este proyecto, el grupo de investigación ha solicitado la patente para la elaboración de este tipo de producto.
Esta noticia procede de Gestores de Residuos
20 Oct 2021
Sostenibilidad PYMES

¿Por qué es importante la sostenibilidad en una PYME?

La sostenibilidad es un tema que está presente en todas las áreas de la actividad económica. Lo que empezó siendo una tendencia se ha convertido en una realidad del presente y del futuro a nivel mundial. Entre los objetivos están las reducciones de CO2, el uso de las energías alternativas y la igualdad de género. En definitiva, se trata de hacer un mundo mejor entre todos.
Las pymes tienen un protagonismo importante en este proceso. En España, la mediana y pequeña empresa suponen el 99% del tejido empresarial y representan el 62% del PIB. Según la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas, más del 85% de las compañías del país asegura que está trabajando en los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible).
“Tenemos un reto enorme. Creo que las empresas que aseguramos deben afrontarlo de forma natural y generosa. Natural, porque como individuos tenemos el compromiso de preservar nuestro entorno, y generosa, porque debemos pensar de forma global, siendo socialmente responsables; haciéndolo así, tendremos un retorno positivo hacia nuestros negocios y clientes”, comenta Agustí Parera, de AXA. El punto de partida debe ser “el cambio cultural, quizás uno de los mayores desafíos”, añade el experto.
Ser o no sostenible tiene sus beneficios y sus consecuencias. “Una empresa sostenible podrá estar dentro de una cadena de valor; si no cumple este perfil, repercutirá en sus resultados”, dice Parera. Además, una pyme que sea sostenible puede retener talento externo e interno, facilitar su acceso a concursos públicos, ganar en eficiencia y ahorrar en costes.
Desde el punto de vista del sector asegurador, la sostenibilidad proporciona una ventaja en la gestión de los riesgos que transfieren los clientes a las compañías. El experto de AXA aporta un ejemplo: “En los últimos 50 años los fenómenos extraordinarios climatológicos se han multiplicado por cinco; frenar esta tendencia tendrá un impacto en los riesgos climáticos, medioambientales, propios y de las personas”.
AXA está siendo una parte activa de este proceso de transformación: “Debemos y queremos ser un ejemplo para los clientes, nos sentimos con esta responsabilidad, por ello estamos llevando a cabo iniciativas sociales que ayuden al cambio cultural que necesitamos. Estamos facilitando el acceso a empresas expertas en los riesgos medioambientales para que ayuden a nuestros clientes a implementar los cambios necesarios en sus instalaciones y procesos que permitan alcanzar el nivel de sostenibilidad necesario”, explica Agustí Parera.
Cuando AXA visita las instalaciones de una pyme evalúa la gestión del riesgo no solo desde el punto de vista de prevención y seguridad industrial, sino también social y medioambiental. “Tenemos otras propuestas como, por ejemplo, las relacionadas con la movilidad; en AXA abogamos por una movilidad de bienes y personas segura (dado que nuestra profesión es la de proteger y llegar incluso a evitar los siniestros) y sostenible, que no siempre son conceptos que van unidos. En este sentido, desarrollamos y mejoramos de forma continua seguros como los de RC bici y patinete”, anuncia Agustí Parera.
Las cinco recomendaciones que dicta la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas para que una empresa sea sostenible son:
  • Formación de los empleados en materias estratégicas.
  • Alineación de la estrategia con los ODS.
  • Elaboración de una memoria de sostenibilidad.
  • Puesta en valor de los avances y las buenas prácticas.
  • Participación en iniciativas de impacto.
[Esta noticia fue publicad originalmente en Cinco Días.
Foto: pexels
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